El origen de La Constancia fue una habitación de paredes de adobe y techos de paja. Poco a poco fue creciendo, tuvo su palomar, patio de juegos infantiles, gran pileta de natación en el arroyo.
Hoy en día tendrá la opción de aprovechar al máximo de la naturaleza y la tranquilidad de estar en un lugar alejado de zonas urbanas.
Podrá realizar caminatas y ascensiones a los cerros que se encuentran próximos al casco, gozar de cabalgatas de diferente duración, asi como bañarse en los distintos pozos del Arroyo San Javier que atraviesa prácticamente toda la propiedad.
La casa y todas sus instalaciones, incluido el Oratorio, estuvieron abandonados, sin mantenimiento, por casi 40 años. Durante un año de obras de restauración, se puso en funcionamiento para alojar a nuestros visitantes. La parte más antigua del casco data de 1895, siendo originalmente un rancho de paredes de adobe y techo de paja, actualmente, se ubican allí los comedores modernizados.



